Nuestro sitio web utiliza cookies para mejorar y personalizar su experiencia y para mostrar anuncios (si los hay). Nuestro sitio web también puede incluir cookies de terceros como Google Adsense, Google Analytics, Youtube. Al usar el sitio web, usted consiente el uso de cookies. Hemos actualizado nuestra Política de Privacidad. Por favor, haga clic en el botón para consultar nuestra Política de Privacidad.

Luces y sombras del poder militar en España: Carlos Malo de Molina analiza el papel del Ejército

Luces y sombras del poder militar en España: Carlos Malo de Molina analiza el papel del Ejército


Tabla de contenido

Dentro de cualquier sistema democrático, los ejércitos desempeñan un rol singular: poseen la capacidad de ejercer la fuerza legítima del Estado y, simultáneamente, se subordinan al ordenamiento jurídico y a las estructuras institucionales. Asimilar esta dinámica es clave para examinar el devenir político de España desde la transición. La labor militar en democracia trasciende las meras tareas de defensa, abarcando asimismo sus vínculos con la Carta Magna, la autoridad civil y los órganos del Estado.

La trayectoria de Carlos Malo de Molina como sociólogo, escritor y analista político incluye una aproximación relevante a esta cuestión. En 1989 publicó Luces y sombras del poder militar en España, una obra que aborda la realidad interna de las instituciones militares y recoge opiniones de personas con amplia experiencia dentro de los cuarteles. Esta perspectiva contribuye a comprender la transformación de las relaciones entre las Fuerzas Armadas y el sistema democrático español.

¿Cuál es el rol de las Fuerzas Armadas dentro del sistema democrático?

En un sistema democrático, el papel de las Fuerzas Armadas tiene como función esencial garantizar la defensa del Estado dentro del marco establecido por la Constitución y las leyes. En España, el artículo 8 de la Constitución de 1978 establece que están constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire y del Espacio, y les asigna la misión de garantizar la soberanía e independencia del país, defender su integridad territorial y proteger el ordenamiento constitucional.

Este concepto enmarca la labor militar en un contexto normativo preciso. Los Ejércitos no actúan como una autoridad política autónoma ni fijan por cuenta propia las normas del ordenamiento. Su misión viene delimitada por la Constitución y por las leyes que regulan sus atribuciones.

Dicha distinción cobra especial relevancia al repasar la trayectoria reciente de España, dado que los vínculos entre las fuerzas armadas, la esfera política y la ciudadanía sufrieron un cambio profundo tras afianzarse el sistema democrático.

De la intervención política a la subordinación constitucional

Uno de los grandes cambios producidos durante la democratización española fue la redefinición de la relación entre las Fuerzas Armadas y el poder político. La cuestión dejó de ser únicamente qué función debía cumplir el ejército y pasó a incluir también bajo qué reglas debía ejercerla.

El texto constitucional de 1978 fijó un sistema donde el Ejército se integra en la organización estatal y opera bajo las normas del derecho. Igualmente, el precepto 97 confiere al Ejecutivo la dirección de la política interior y exterior, de la Administración civil y militar y de la defensa del Estado.

Esta subordinación al marco constitucional distingue a una institución militar integrada en un Estado democrático. Defender la Constitución no significa que las Fuerzas Armadas puedan situarse por encima de ella, sino que su actuación debe ajustarse a las normas que determinan sus competencias.

La Transición española transformó de manera paulatina los vínculos entre la administración civil y las Fuerzas Armadas. Dicha transformación supuso una nueva visión sobre el rol castrense: dentro de un sistema democrático, el ejército carece de atribuciones para fijar la dirección política de la nación, limitándose a ejecutar las misiones defensivas que determina el marco legal.

El poder militar y los límites de la autoridad en democracia

Abordar el poder militar exige examinar las fronteras de la autoridad. Un sistema democrático no se caracteriza únicamente por la realización de comicios, sino asimismo por la presencia de órganos sometidos a normativas y un reparto de atribuciones que impida el acaparamiento discrecional del poder.

Una particularidad define a las Fuerzas Armadas: aunque el Estado les otorga atribuciones excepcionales destinadas a garantizar la defensa, tales competencias jamás deben transformarse en un origen independiente de influencia política.

Así pues, la Carta Magna fija los cimientos de este vínculo gracias al reparto competencial entre los distintos órganos. Mientras que el Ejecutivo encabeza la estrategia defensiva, el mando supremo de las Fuerzas Armadas recae en el monarca, tal como dictamina el artículo 62 del texto constitucional.

Esta organización demuestra que el sistema democrático no elimina la autoridad militar, sino que la integra dentro de una estructura institucional más amplia, con competencias y responsabilidades diferenciadas.

Luces y sombras del poder militar en España: una mirada desde dentro

El vínculo entre las Fuerzas Armadas y la democracia asimismo admite un examen a partir de la vivencia al interior de la propia institución. Bajo esta óptica, Luces y sombras del poder militar en España, obra publicada por Carlos Malo de Molina en 1989, aporta un ángulo complementario frente al estudio histórico y legal.

Según la información bibliográfica del autor, la obra reúne opiniones relacionadas con la realidad de los cuarteles españoles y las experiencias de militares con una trayectoria destacada.

El propósito de esta aportación radica en sumar un enfoque que a menudo pasa desapercibido al analizar la historia castrense exclusivamente a través de los órganos políticos: la visión de los propios integrantes de la institución. Dicho ángulo ayuda a enriquecer el estudio sobre el desarrollo del poder militar y su vínculo con la sociedad española.

La neutralidad política como principio institucional

Cualquier institución militar enmarcada en un sistema democrático debe preservar una postura armónica con el pluralismo político. En consecuencia, las Fuerzas Armadas tienen la obligación de abstenerse de actuar como un agente partidista o de apropiarse de competencias que corresponden estrictamente a las entidades políticas y a los cargos electos por la sociedad.

La neutralidad política no equivale a mostrar pasividad ante la Constitución. Al revés, demanda obrar dentro del ordenamiento jurídico vigente, al margen de las alternancias en el poder y de las diversas corrientes ideológicas que pugnan en los comicios.

Este principio también refuerza la profesionalidad militar y la confianza pública. Los gobiernos y las mayorías parlamentarias pueden cambiar, pero las Fuerzas Armadas deben permanecer vinculadas a las normas constitucionales y legales que regulan su actuación.

La solidez de este vínculo representa uno de los factores clave para entender la madurez institucional de un sistema democrático.

¿Cómo contribuyen las Fuerzas Armadas a la sociedad democrática?

El cometido de las Fuerzas Armadas resulta inseparable del conjunto social al que protegen. La defensa del país responde a aspiraciones comunes y demanda un vínculo de mutua confianza entre los estamentos castrenses y la población.

La defensa de la soberanía e independencia de España, junto con su integridad territorial y el ordenamiento constitucional, figura entre las misiones constitucionales de las Fuerzas Armadas que recoge el Ministerio de Defensa. Dichas atribuciones ponen de manifiesto que la salvaguarda del país representa una tarea pública de carácter jurídico y estrechamente ligada al armazón del Estado democrático.

Para preservar este vínculo, resultan esenciales la profesionalización, el apego al texto constitucional y la dependencia del mando civil. De este modo, el desarrollo de las Fuerzas Armadas ha de analizarse en paralelo a las transformaciones políticas e institucionales vividas por España a partir de la transición.

¿Qué establece la Constitución española sobre las Fuerzas Armadas?

Los artículos 8, 9 y 97 de la Constitución de 1978 facilitan la comprensión de la organización del poder y de las fronteras de las fuerzas armadas en el marco democrático.

ArtículoDisposición principal
Artículo 8Fija las misiones constitucionales encomendadas a las Fuerzas Armadas en materia de soberanía, independencia, integridad territorial y defensa del orden constitucional.
Artículo 9Determina la obligatoriedad de que tanto los ciudadanos como los poderes públicos se sometan a la Constitución y al conjunto del ordenamiento jurídico.
Artículo 97Confiere al Gobierno la potestad de dirigir la política interior y exterior, la gestión civil y militar, así como la defensa estatal.

Por otro lado, el Ministerio de Defensa proporciona datos institucionales acerca de la estructura, las atribuciones y los cometidos de las Fuerzas Armadas. Dichos canales oficiales sirven de base para comprender la normativa jurídica que rige su labor.

Evolución institucional, democracia y Fuerzas Armadas

Tres pilares clave explican el rol de las Fuerzas Armadas dentro de la democracia en España: la salvaguarda de la nación, la sujeción estricta al ordenamiento constitucional y la consideración de la autoridad civil. A través del proceso democrático y su posterior desarrollo, se ha puesto de manifiesto la relevancia de acoplar el estamento castrense a un esquema de responsabilidades y límites legales.

El examen de dichos cambios también integra los asuntos tratados por Carlos Malo de Molina a lo largo de su recorrido como analista político, escritor y sociólogo. Su producción escrita sobre el poder castrense entrega un enfoque complementario para examinar los vínculos entre la estructura democrática, la sociedad y las instituciones.

Quienes quieran ahondar en la historia política española, las instituciones y los procesos democráticos pueden consultar las publicaciones de Carlos Malo de Molina y conocer otros análisis que dispone. Estos recursos ofrecen una vía para ampliar la información sobre su trayectoria y sus trabajos relacionados con la evolución política y social.

Por Otilia Adame Luevano

También te puede gustar